CUENTO – Oscuridad
Javier Méndez

«APARECERA»
Me llamo Esther, no sabía dónde estaba, sola, un poco aturdida, en un lugar oscuro que no reconocía, tenía hambre y sed, empecé a avanzar tratando de recordar lo que había sucedido haciéndome preguntas a mi misma, caminé por una calle poco alumbrada sin nada alrededor por varios minutos hasta que me topé con una gasolinera que parecía abandonada, entré esperando encontrar comida pero no había nada más que una lata de atún caducada que me guarde por si no encontraba nada más, busqué y busqué hasta que encontré un cuarto pequeño con una cama poco cómoda por lo que opté dormir ahí, a los pocos minutos me despertó un sonido alarmante y repetitivo, como si fuera un tono de llamada pero bastante extraño, excave entre las sábanas hasta encontrar el teléfono, conteste la llamada y sonó una voz afeminada y robótica hablando un idioma que no logrè entender, era un mensaje grabado, supuse, ya que se repetía la misma voz decir lo mismo, el mensaje se reprodujo cuatro veces y después se colgó automáticamente, decidí tomar el teléfono e irme del lugar, caminé por la misma calle por una hora hasta que me tope con algo otra vez, se veía de lejos, unas luces rodeadas de oscuridad, conforme me fui acercando me se me hacia mas conocido el lugar, un parque donde yo iba antes, pero había algo raro, no había nadie pero en el lugar se encontraban cosas que hacían parecer que la hubo gente hace poco tiempo, había puestos que la comida se seguía preparando, columpios que se seguían moviendo a poca velocidad, había pisadas de zapatos y perros, también se encontraba ahí una feria muy pequeña con luces llamativas por todos lados, los árboles recién regados, etc, de todo eso hubo algo muy peculiar que me llamó mucho la atención, un árbol que no recordaba que estaba ahí, se veía bastante viejo, y la tierra donde estaba no encajaba con el pasto de su alrededor, parecía que se había puesto ahí y que no había crecido en ese lugar, al rodear el árbol me di cuenta de que tenía un hueco bastante grande, lo suficiente para que entre alguien agachado, me asomé dentro y prendì la linterna que tenía el celular que había robado hace unas horas, apunte la linterna hacia el fondo del hueco y parecía no tenerlo, parecía un hueco sin fondo; giré un poco la linterna y me di cuenta que había una cuerda, lo pensé pero no quise, no quise bajar; me pare y me alejé del árbol como si no hubiese visto nada, me estaba yendo del parque cuando veo a lo lejos oscuridad, oscuridad plena acercándose a gran velocidad, como si se fuera comiendo todo lo que esté en su camino, creí que era mi imaginacion y estaba delirando, pero no, mientras mas se acercaba más realista se veía, corrí hacia la dirección contraria solo para darme cuenta de que venía igual del otro lado, de todos lados, como si fuera a rodear el parque, pensé en quedarme y ver qué pasaba si me “comía” la oscuridad, pero al escuchar el crujido de todo lo que absorbía pensé en una cosa y lo hice, la oscuridad casi llegaba cuando me tiré al hueco del árbol, me sostuve de la cuerda pero esta se rompió y caí.
Desperté, no recordaba nada, caminé por una calle que se me hacía conocida tratando de recordar, llegue a una gasolinera que se me hacía igual de familiar donde encontré una lata de atún y un teléfono de atrás decía “condenada”, dormí en una cama de la gasolinera y me fui caminando por la misma calle, hasta toparme con un parque donde yo iba de chiquita, me topé con un árbol y gracias a una oscuridad que venía velozmente me tire en un hueco que tenía el árbol, la cuerda se rompió y caí.
